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21-07-19
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Uno de los grandes temas de futuro que se hablan el día del hoy es sobre el futuro del trabajo, y como las nuevas tecnologías como la automatización pueden hacer perder millones de trabajos a nivel mundial.

Sin embargo hay dos alcances importantes que hacer: 1) La automatización no es ni de cerca la única variable que hará cambiar el trabajo como lo conocemos hoy en día, y 2) El llamado “futuro del trabajo” ya no es un tema de futuro, es de presente y ya llegó a nuestro país.

La variable de la automatización y como puede desplazar puestos de trabajo se ha cuantificado alrededor del mundo con resultados alarmantes. Según los datos del Banco Interamericano del Desarrollo (www.iadb.org/futurodeltrabajo) el 47% de los trabajos de Estados Unidos tienen un alto riesgo de automatización, mientras que en Latino América y el Caribe el porcentaje de trabajos con alto riesgo de automatización está entre el 62 y el 75%. Los trabajos con mayor riesgo son los trabajos de baja complejidad y aquellos que consisten en funciones repetitivas, como cajeros, conductores, auxiliares de aseo, guardias, etc; varios de los cuales ya han sido automatizados en nuestro país. Ejemplos de ello son los cajeros que han sido reemplazados por cajeros automatizados, los cuales pueden ser encontrados en diferentes cadenas de supermercados de nuestra capital, así como en algunas tiendas del retail y metro. Metro, por otro lado, ya ha hecho noticia por la automatización en la conducción de sus trenes en línea 6. Cuando hablamos del futuro y como la automatización desplazará la mitad de los puestos de trabajo que hoy conocemos se nos pasa por alto que ese fenómeno esta ocurriendo hoy bajo nuestras narices.

Ante esta realidad se ha propuesto que la automatización pague los mismos impuestos que los trabajadores humanos, esto significa que si una empresa automatiza su producción con una máquina o inteligencia artificial que reemplaza 20 trabajadores, dicha empresa siga pagando lo que pagaría en previsión social de esos 20 trabajadores aportando a un fondo de previsión universal que contribuya a una pensión básica solidaria. Esto contribuiría a amortiguar los efectos del desplazamiento de puestos de trabajo, así como a los cambios demográficos que muestran una importante alza de la tercera y cuarta edad en Chile y el mundo.

Otro de los temas importantes a considerar, es que los motores de cambio en la matriz laboral no sólo contemplan la disminución de puestos de trabajo debido a la automatización; sino que también estas nuevas tecnologías, contribuirían a formar nuevos puestos de trabajo. Se espera la necesidad de nuevos trabajadores ligados a las nuevas tecnologías en desarrollo de la llamada cuarta revolución industrial, como en robótica, inteligencia artificial, impresión 3D, nanotecnología, internet de las cosas, cyberseguridad, big data y blockchain; así como la creación de nuevos puestos de trabajo ligados a motores de cambio tales como el envejecimiento de la población y el cambio climático. Ambos fenómenos describen un auge de la economía verde y de la economía del cuidado. La pregunta del millón es: ¿estamos preparados para ocupar estos nuevos puestos de trabajo?, ¿estaremos actualizados en las habilidades y conocimientos necesarios para desarrollarnos en los nuevos nichos laborales que se abren alrededor del mundo?. El World Economic Forum, los Bancos del Desarrollo Asiático, Interamericano, Africano y Europeo, entre otros, han analizado cuales serán las capacidades necesarias que se necesitarán en este nuevo mundo laboral. El desarrollo de capacidades digitales, de innovación y emprendimiento, así como el fortalecimiento de capacidades blandas se ven como habilidades clave para futuro del trabajo y nuestra adaptación al tsunami tecnológico que está presente en todo el mundo. Tomar conciencia y prepararnos para ello es nuestra responsabilidad.

Actualmente tenemos todas las herramientas necesarias para ser exitosos ante los cambios que se vienen a nivel mundial. Nos faltan las decisiones políticas que permitan preparar a toda la población y no dejar rezagados en el camino del desarrollo tecnológico. Mientras que eso sucede, debemos utilizar una de las tendencias que se vienen en el futuro del trabajo y el futuro de la educación: aprender a desaprender y aprender a capacitarnos por nosotros mismos en las habilidades del S.XXI.

 

Paula Solar Oliver

PhD in Pharmacology

Académica Investigadora

Universidad SEK

Red de Expertos WEF, Toplink

Directora Ejecutiva

Consejo Chileno de Prospectiva y Estrategia

 

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